Bares y Restaurantes

Y de primero, Ajo de Sopas

15 enero, 2019
Arroz cremoso de boletus y trufa

Catedral de Palencia.

Fue el último restaurante que visité durante mi corta estancia en Palencia. En pleno Paseo del Salón, me despedí de esta capital castellana a ritmo de sabor gracias a Ajo de Sopas, un reducto gastronómico de vanguardia y tradición culinaria.

Una de las primeras cosas que aprendes cuando llegas a Palencia, es que se trata de una ciudad muy pequeña, a la que llegas a todos los lados andando. En ese aspecto, me recuerda un poco a Cádiz. Sin embargo, ese tamaño reducido, queda ensombrecido por sus ansias de ser una ciudad “grande” en otros aspectos, tales como el ámbito de la gastronomía.

Es cierto también, que el tema de la cocina está muy de moda y todos aspiran a ser los mejores. No obstante, esa “competición” sana creo que es algo que enriquece, que favorece en sí a la gastronomía española y que nos permite al resto de los mortales, disfrutar de lugares como Ajo de Sopas.

Arroz cremoso de boletus y trufa

Lo cierto es que el día que comí en Ajo de Sopas hacía un frío terrible y aun así, me senté en la terraza. Allí, bajo el manto de unas estufas/chimeneas  y tapadas con mantas del mismo restaurante, tanto mi madre como yo decidimos optar por un poco de “terraceo” invernal.

Comenzamos con un arroz meloso de boletus y trufa negra, muy intenso. Nos lo presentaron en cazuela como si fuera un plato de “cuchareo”. A continuación, nos descantamos por unas croquetas, todo un clásico.

Croquetas

Sin embargo, si tengo que destacar un plato, sería, sin duda, el mollete de carne o lo que en mi tierra (Andalucía), suele llamarse como montadito de “pringá”. Realmente, no es el mollete que se conoce en el sur (el de Antequera), sino que se trata más bien de un pan un poco más blando sin una corteza densa.

Estaba prensado y relleno de la carne del cocido/puchero con queso y canónigos. Además, iba acompañado por una salsa blanca, elaborada con hierbabuena. Al fusionar estos dos elementos, lo que obtenías era un bocado de cocido/puchero. Es decir, un sabor tradicional, servido de forma vanguardista.

Mollete de carne

La verdad es que recomiendo mucho este sitio, aunque debo admitir, que el día que acudimos estaban un poco despistados, ya que avisamos al camarero de que nos cambiábamos de mesa (para no pasar frío) y resultó que al cambiarnos, perdió nuestra comanda. En fin…, cosas que pasan, qué le vamos hacer.

Comida
Servicio
Presentación
Emplazamiento
Promedio

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