Viajes

La Ruta del Faro del Caballo en Santoña

5 octubre, 2018
Ruta del Faro del Caballo en Santoña

Ruta del Faro del Caballo en Santoña

¿Estáis preparados para este nuevo post? Porque lleva muchos meses guardado, sin ver la luz y expectante para ser leído. Esta nueva publicación narra toda una epopeya basada en el sufrimiento, el hambre y el cansancio de sus protagonistas. Os presento la Ruta del Faro del Caballo en Santoña.

Toda buena historia comienza con un insignificante plan, un inocente hecho que al final termina torciéndose y provocando vicisitudes a los protagonistas. Así fue como comenzó nuestra aventura, con una simple quedada para llevar a cabo la Ruta del Faro del Caballo en Santoña.

Desayuno de la Ruta del Faro del Caballo en Santoña

Salimos bien temprano de Burgos cuatro pivones como nosotras, ¡jajajaja! (María, Virginia, Alba y servidora). Estaba todo controladísimo. Incluso quedamos pronto para desayunar juntas (mirad que pedazo de desayuno hicimos) y coger fuerzas para hacer la ruta. Además, así no teníamos que ir con todo el calor.

Todo iba viento en popa y como íbamos de domingueras, necesitábamos hielos, así que paramos en una gasolinera sin prisa ninguna. Y de repente, cogiendo una curva, el coche empieza a hacer un ruido muy raro, como un “traqueteo”… y… ¡SORPRESA! El coche en el que íbamos se estropea y nuestra querida Alba (dueña del automóvil) disgustadísima, como era de esperar. A mí me hubiera dado algo.

Ruta del Faro del Caballo en Santoña

Ya no recuerdo lo que le pasó al coche, ni la razón por la que dejó de funcionar. No obstante, sí que recuerdo perfectamente la situación. Imaginaros, María era la única que sabía cuáles eran las posibles causas por las que el coche no funcionaba, fue la más adulta del momento y la que más ayudó. Alba, la más afectada, agobiadísima llamando al seguro para que le dieran una solución. Al final le propusieron dejar el coche en Burgos o en Santoña.

Para colmo, un autobús lleno de turistas paró en la gasolinera y debimos darles pena, porque estaban dispuestos a ayudarnos. Es más, incluso llegaron a comprobar el motor del coche y todos sentenciaban igual: “no vais a poder viajar con este coche, llamad al seguro”.

Mientras, dos inútiles como Virginia y yo contemplábamos la situación, partiéndonos de risa en ese momento y es que cada vez que hacemos algún viaje, algo pasa. Debemos ser gafes, no hay otra explicación.

Ruta del Faro del Caballo en Santoña

Como veis, fue una situación surrealista y eso que no cuento todo. Al final, vino la grúa para llevarse el coche y nosotras, que no estábamos dispuestas a perder el día, nos fuimos como señoras a Santoña y cuando digo como señoras, me refiero a que nos fuimos en TAXI.

Al final, tanto madrugar para que no nos cogiera el sol, no nos sirvió para nada e iniciamos la ruta con todo el calor. No obstante, mereció la pena, menudos paisajes más bonitos tiene Cantabria. La verdad es que la Ruta del Faro del Caballo es preciosa. Contemplar los acantilados al lado de ese mar tan azul, impresiona.

Sí que es cierto, que la subida cuesta un poco y luego tendréis que bajar unos 700 escalones irregulares. Os dejarán las rodillas destrozadas esta ruta, pero llegar hasta el faro merece muchísimo la pena. Además, os recomiendo que hagáis como nosotras, llevaros la comida y en el faro os sentáis tranquilamente a almorzar.

Ruta del Faro del Caballo

Lo malo, es que después de todo el esfuerzo que tiene bajar las escaleras, luego tenéis que hacer a la inversa y subirlos. No obstante, para mí fue más fácil subir los 700 escalones, que bajarlos. Después de este gran esfuerzo físico, obtuvimos nuestra recompensa y nos comimos unos helados.

Alba, que era la autóctona del lugar, nos llevó a la famosa heladería Regma, para que probásemos los helados que ella suele comer cuando va a casa. La verdad es que no sentó genial, nuestro cuerpo necesitaba azúcar después de tanto escalón y de tanto calor.

Ruta del Faro del Caballo

Fue toda una aventura la Ruta del Faro del Caballo en Santoña, realmente única. No solo por todos los problemas que tuvimos nada más empezar, sino también por todo ese espectáculo natural del que disfrutamos. Yo lo repetiría mil veces.

A continuación, os dejo una foto de las cuatro, para que nos pongáis cara. De derecha a izquierda y de arriba a abajo somos: María, Alba, servidora y Virginia. Estas cuatro mujercitas fuimos las que sobrevivimos a ese mítico día de la Ruta del Faro del Caballo en Santoña.

Ruta del Faro del Caballo en Santoña

También te podría interesar

sin comentarios

Responder