Bares y Restaurantes

La Tapería del Lulu, un restaurante beduino en Cádiz

30 enero, 2018
Arroz negro con alioli.

Tortillitas de camarones.

Después de una semana de desconexión, Azúcar y Orégano regresa con una nueva reseña gastronómica. Esta vez le toca el turno a Cádiz y a unos de sus restaurantes beduinos más famosos. Os invito a conocer la famosa Tapería del Lulu.

Ya se sabe lo que pasa en Cádiz cuando llega Febrero y es que la ciudad “muere” por sus Carnavales. Es difícil describir lo que supone estas fiestas para un gaditano. Desde fuera se aprecia solo las risas y los disfraces. Sin embargo, se trata de algo que va mucho más allá. 

Lagrimitas de pollo.

Lo más bonito del Carnaval de Cádiz son esas coplas reivindicativas en pleno corazón del Gran Teatro Falla. Allí, las voces se alzan para cantar pasodobles, cuplés y popurrís que cuentan una realidad social, que a veces, es más cruenta de lo que parece.

Después de esta breve defensa del Carnaval, es hora de que os hable de la Tapería del Lulu, que para eso hemos venido, ¡jajajaja! Y es que Lulu es un miembro muy importante de la comunidad carnavalera de Cádiz y claro…, había que enlazar tema.

Hojaldre de setas con jamón ibérico.

Este restaurante se encuentra ubicado la calle Doctor Herrera Quevedo, en plena avenida. Se halla en una zona en la que sus residentes reciben el nombre de beduinos, por encontrarse más allá de las Murallas de Puerta de Tierra.

La Tapería del Lulu se caracteriza por su gran selección de tapas contundentes a un buen precio. Además, no son tapas normalitas, de estas que te encuentras en todos lados. Nada que ver. Se trata de tapas muy elaboradas e incluso presentadas como si fueran, a veces, de alta cocina.

Berenjenas refritas con huevo y jamón.

Lo cierto es que es el típico restaurante que con dos tapas ya te has llenado, pero porque son de una cantidad considerable. Recuerdo que conocí este bar gracias a mi amiga Cristina y desde entonces, suele acudir muy a menudo a él.

En esta ocasión, fui con la familia y optamos por platos tan comunes como lagrimitas de pollo con alioli, tortillitas de camarones, un hojaldre de setas con jamón ibérico o incluso berenjenas refritas con huevo y jamón.

Arroz negro con alioli.

Luego continuamos con otras un poco más sofisticadas como el arroz negro meloso con alioli, los saquitos de queso brie con frambuesa e incluso una albóndigas de choco, que nunca antes había probado, pero que resultaron estar deliciosas.

Saquitos de queso Brie y frambuesa.

Albóndigas de choco

Por último, llegó el momento del postre y ahí sí que optamos por compartirlo, ya que no podíamos más. Por un lado un delicioso brownie de chocolate con helado de vainilla y por otro, un tocino de cielo abizcochado con leche condensada.

Brownie con helado.

Tocino de cielo con leche condensada.

Finalmente, nos tomamos un café para asentar el estómago y nos invitaron a unos chupitos sin alcohol. En definitiva, comimos como reyes y no sobró nada. Así que como ya os imaginaréis, mi valoración va a ser tremendamente positiva.

 

Comida
Servicio
Presentación
Emplazamiento
Promedio
 

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